La pregunta es… ¿Por qué retro?

Con la venia, me presento. Un servidor va teniendo una edad, ya cercana a la terrible cifra de 50, y eso tiene bastantes desventajas y algún aspecto positivo. Dejando de lado los achaques mañaneros, centrémonos en lo bueno de estar en puertas del medio siglo.

En lo que a esta columna se refiere, puedo recordar como si todavía lo estuviera viviendo, de qué manera, aquellos locales sórdidos y con mala fama (por muy buenas razones) llamados “billares” fueron dejando de lado las interminables mesas de ping pong, billar, pinballs y máquinas mecánicas diversas para permitir la entrada a unas novedades con televisión en blanco y negro o algunos colores conseguidos con celofán sobre la pantalla. Baste esta introducción tan solo para que quede claro que he jugado a todo lo que se me puso por delante durante mi niñez, adolescencia, madurez y.. bueno… espero que también senectud :) .

Hasta aquí, la parte más positiva, que fue vivir, desde el verdadero principio toda esta revolución que luego se convirtió en “pasatiempo minoritario” y que ahora nos ha llevado hasta ese nuevo ente al que todos llaman “la industria”. No puedo dejar de pensar que muchas cosas se han torcido hasta llegar al día de hoy, y algunas otras han salido mucho mejor de lo que se esperaba. Desde luego, algunos juegos actuales son verdaderos mundos en sí mismos y las sensaciones que pueden transmitir con su sobrecarga gráfica y auditiva son de máximo impacto. No cabe duda que ninguno de los que vivimos los “pong” en blanco y negro con partida a diez pesetas o “Space Invaders”, pudimos prever que los videojuegos se convertirían en medios donde desarrollarnos, crecer y soñar. Todo al mismo tiempo… y bastante revuelto.

Esto, nos trae de vuelta al inicio … ¿Por qué retro?. Siempre me ha parecido una palabra utilizada en exceso. Nunca he oído a un aficionado al cine decir que ha “Retrovisto” la película “Casablanca” o que alguien ha “Retroleido” “Los Miserables” de Victor Hugo. Esos otros medios, y sus aficionados, han conseguido convertir en “clásicos”, “obras maestras” o incluso “imprescindibles” muchos títulos que, además, se consideran esenciales para cualquier amante de sus géneros. Por nuestra parte, todavía tenemos escrúpulos para reconocer que hemos pasado dos tardes dándole al Metroid en la NES o que no pasar de la segunda pantalla en el Dragon’s Lair nos desquicia. Ahora que jugar a videojuegos ha salido del estigma del “frikis extremis” y te encuentras a cualquiera en un bar comentando como le va a su equipo en el PRO, o a un grupo de chicas hablando del nuevo jueguecito en facebook, es cuando te das cuenta que de, a pesar de todo, sigues solo. El jugador “clásico”, necesita rodearse de sus iguales, como hacíamos hace años en torno a la nueva recreativa para ver cómo se pasaba y no perder los cinco duros en un minuto. De esa manera, compartimos la afición por esos juegos “olvidados” en compañía, porque nosotros… No estamos retrojugando. En nuestro interior, esos juegos siguen tan vivos como lo han estado siempre. Sus retos siguen ahí, y buscamos con avidez los momentos para continuar avanzando y cumpliendo fases hasta llegar al final, si es posible, y poder contarlo.

El “Retroaficionado”, normalmente no está ciego ni sordo a los juegos actuales. No vive en una cueva rodeado de sus cartuchos de Atari o Super Nintendo fingiendo que el mundo se ha parado en 1991. Muy al contrario, los que yo conozco continúan comprando juegos de hoy día y atentos a las nuevas creaciones. Pueden enfrentarse a un cooperativo de Halo4 y, minutos después estar plenamente involucrados en un cara a cara brutal al pong en el Atari 2600. En resumen, han conseguido disfrutar del VIDEOJUEGO con mayúsculas, independientemente de la moda, tendencia o cualquier cartel de “next-gen” que les pongan por delante. Los juegos de hace 30 años siguen siendo divertidos, y cerrarles la puerta porque son “agua pasada” es lo mismo que decir que todo el cine en blanco y negro es un rollo que no merece la pena ser visto.

Hay otros mundos, pero están aquí. 40 años desde el primer “pong” hasta ahora han dado a luz maravillas pixeladas que, os invito a disfrutar conmigo. Iniciamos un viaje, un aventura.. ¿quieres venir?

Autor de la entrada: Ckultur

8 Responses to La pregunta es… ¿Por qué retro?

  1. avatar AlexKidd dice:

    Que grande es usted Sr. Ckultur, suscribo al 100% todo lo que ha dicho.
    Justo hoy, esta mañana, he comenzado mi reto personal de acabarme el Batman de Spectrum, de Jon Ritman, y he disfrutado creando el mapa en una hoja de papel según avanzaba, para que a la siguiente partida pudiera llegar más lejos. Justo como hacía en su día.
    Después de comer me he puesto con mi partida a Final Fantasy VI de SNES, metiéndome de lleno en su historia y disfrutando de su música 16bitera.

    Y esta noche tengo mi PsVita preparada para darle a Uncharted.

    Tan separados en el tiempo unos de otros y disfruto de cada uno de ellos por igual. Porque aún siento el regocijo que sentía en su día cuando los jugaba como una novedad y los aprecio en la medida de su tiempo, sin comparar los unos con los otros.

    Y espero no perder eso nunca.
    Un saludazo y con muchas ganas del podcast especial de navidad!

  2. avatar josepzin dice:

    Buena reflexión sobre el tema.

    Yo a veces me pego unas viciadas al Left4Dead que madre mia :D :D

  3. Ni más ni menos amigo Ckultur.

    Mientras no nos quitemos esos comentarios absurdos y esas palabras que suenan más a despectivo que a respeto, costará hacerse un hueco. Necesitamos más respeto propio, eso es así.

    Un abrazo amigo, nos vemos en abril.

  4. avatar Daniel "Seth Garamonde" Vega dice:

    De hecho, el cine ahora intenta que tachemos de “retropelículas” las clásicas que todos hemos vivido en nuestra niñez como pueden ser Robocop, desafío total y muchas otras. Yo no necesito un ED209 realizado por ordenador para comprender que era una máquina peligrosa. Ese ED209 clásico, hecho en Stop-Motion me asustaba más precisamente porque lo veías disparar a inocentes.

    Ahora se intenta “procesar” lo que en su día era bueno dandole una versión más “para niños” y “políticamente correcta” de cosas que no necesitan ser arregladas. No quiero un puto remake de Casablanca, ni la versión en color. Sam seguirá tocando su piano en blanco y negro aunque la gente quiera cambiarlo.

    con las consolas pasa igual. Yo soy amigo de los emuladores y reconozco que no tengo mis consolas antiguas en la mesa. Eso no quita que siga cargando el Spectrum y sus 15 colores o mi adorada SNES con su paleta de 32768. Es genial disfrutar de lo actual, pero también lo es tener la mente abierta a la nostalgia y al respeto por esos sólidos juegos del pasado, que son cimientos de lo que hoy en día podemos jugar.

    ¿Que habría sido del Call of Duty, Halo o Battlefield sin esa obra atemporal llamada DOOM?

    Ser retro a la larga acaga significando ser una persona que no olvida y que mantiene el valor de lo antiguo, porque de hecho lo tiene.

    No se trata de modas, ni de etiquetas ni de tendencias. Ser retro implica mirar con cariño un Spectrum o una Atari y preguntarte cuantas horas de diversión habrá dado a sus primeros poseedores.

  5. avatar Tavo1974 dice:

    Subrayo lo que su zagal firma. Hace un rato pegándole al Red Dead Redemption y unas horas antes al R-Type. Ayer por la tarde enseñandole a la cria (7 años) lo increible y a la par imposible del Salamander en un emulador de MSX.
    Disfrutemos de todo lo que nos gusta. Lo retro es poner etiquetas absurdas que no sirven más que para separarnos en esta afición/pasión que nos une.
    Mañana seguramente estaré disfrutando del Sunset Raider con la cria al lado y mi única preocupación será que no le mate el primer vaquero que aparezca…¿retro?. Que me llamen como quieran que yo tengo otras preocupaciones.

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